Noviembre es el mes dedicado a generar conciencia mundial sobre la diabetes, una enfermedad crónica que afecta a millones de personas y que puede provocar graves complicaciones cuando no se controla adecuadamente. Una de las más frecuentes es el pie diabético, que en casos avanzados puede llevar a la amputación y comprometer la movilidad, la independencia y la calidad de vida.
En la Clínica de Occidente, desde el servicio de Ortopedia y Traumatología, asumimos un compromiso constante con la prevención, la educación y la atención integral de nuestros pacientes con diabetes. Los doctores Rodrigo Triana Ricci (Coordinador), Juan Manuel Salcedo, Liliana Guzmán Melo y Lina Vélez trabajan activamente en la actualización continua de conocimientos, participando en cursos y programas internacionales que nos han permitido consolidarnos como referente regional y nacional en el manejo del pie diabético y en la reducción de complicaciones mayores relacionadas con esta enfermedad.
La diabetes puede afectar la circulación y la sensibilidad en los pies, lo que facilita que pequeñas heridas pasen desapercibidas y progresen rápidamente hacia infecciones severas. Sin embargo, muchas de estas complicaciones pueden prevenirse con hábitos adecuados y controles periódicos. Por eso, es fundamental revisar y palpar los pies todos los días, especialmente antes de colocarse el calzado; lavarlos con agua tibia y jabón neutro; secarlos muy bien, sobre todo entre los dedos; y mantenerlos hidratados evitando aplicar crema en los espacios interdigitales. También se recomienda limar las uñas en línea recta usando limas de cartón, nunca tijeras ni elementos cortantes, así como evitar caminar descalzo y no usar calzado sin soporte como los tipo “crocs”. El zapato ideal debe ser cerrado, brindar buen soporte y permitir un espacio aproximado de un dedo entre el calzado y el dedo más largo del pie. Las medias de algodón o lana sin costuras son siempre la mejor opción, y es aconsejable usar un calzado con un tacón ligeramente más alto que la suela para proteger el talón.
De igual manera, es clave consultar de inmediato al médico si se detecta una herida, cambio de color, olor o secreción en los pies. Mantener hábitos saludables también ayuda a prevenir complicaciones: evitar fumar y consumir alcohol, realizar actividad física entre tres y cuatro veces por semana según la indicación médica, controlar regularmente la glucemia, el colesterol y la presión arterial, y mantener una alimentación equilibrada, rica en verduras y con adecuada ingesta de agua. Cuando se convive con diabetes, el cuidado de los pies no es un detalle menor: es una medida esencial para proteger la función, prevenir la discapacidad y preservar el bienestar a largo plazo.
Cada paso cuenta. En la Clínica de Occidente estamos comprometidos con el acompañamiento de nuestros pacientes, proporcionando detección temprana, educación y tratamiento especializado para que puedan seguir caminando hacia una vida plena.
Dr. Rodrigo Triana R. | Manejo de Infecciones y Pie Diabético | Clínica de Occidente