También conocido como ictus o derrame cerebral, ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo al cerebro o hay un sangrado repentino en el cerebro.
Existen dos tipos principales de ACV:
Isquémico: Causado por un coágulo que bloquea el flujo sanguíneo.
Hemorrágico: Ocurre cuando un vaso sanguíneo se rompe, provocando sangrado y daño cerebral. El 90% de los ACV son isquémicos.
Los síntomas pueden variar desde debilidad leve hasta parálisis, e incluyen dolor de cabeza intenso, mareos, problemas de visión y dificultad para hablar. Dado que las secuelas de un ACV pueden ser graves, como daño cerebral permanente, discapacidad a largo plazo o incluso la muerte, es fundamental buscar atención médica inmediata.
En la Clínica de Occidente, estamos comprometidos con el bienestar de nuestros pacientes. Por eso, desde hace un año, hemos trabajado intensamente para convertirnos en un centro de confianza y excelencia, ofreciendo la mejor atención posible a quienes sufren un ACV, priorizando la rapidez y la oportunidad en el tratamiento.
Durante este período, hemos atendido a 251 pacientes con signos y síntomas potenciales de ACV. De estos, 143 fueron diagnosticados con ACV de origen isquémico, y 43 lograron consultar a tiempo, lo que les permitió recibir un tratamiento exitoso.
Gracias a estos resultados, hemos logrado la categoría Oro en los premios WSO Angels 2024, una certificación que destaca nuestro esfuerzo y dedicación.